Ilusos. Ya sé que pensabais que en una bitácora de diseño gráfico ibais a encontrar un remanso de paz en medio de esta vorágine que está a punto de engullirnos (si es que no nos ha engullido ya) llamada mundial de fútbol. Pero bueno, si os sirve de consuelo, de fútbol, de lo que se dice fútbol, no voy a hablar. En cambio sí me voy a detener en el aspecto gráfico del evento, y es que no hay que ser un tipo muy listo para darse cuenta del potencial escaparatista de un torneo como este.
Con una audiencia mundial de más de mil millones de personas (sólo superada por la audiencia de las olimpiadas, que como sabéis tienen en competición un par de deportes más) es lógico que las empresas de todo el mundo quieran poner su marca en algunos de los incontables espacios publicitarios que se han puesto a la venta. Obviamente, las empresas de carácter global (McDonald’s, CocaCola…) se han apresurado a patrocinar directamente el evento, con contratos tan suculentos y multimillonarios que aseguran que nadie podrá entrar al estadio con, por ejemplo, una camiseta con propaganda de Pepsi (así que a ver cómo vestimos, ¿eh?). Pero para las empresas que no tienen la intención de darse a conocer a nivel mundial existe una fórmula más barata que permite hacer propaganda a nivel local: el patrocinio de las selecciones nacionales. Y aquí quería yo llegar.
Este año la selección española cuenta con dos nuevos flamantes patrocinadores: “la Caixa” y Cuatro. Hasta aquí todo normal, pero… ¿Quién narices ha integrado las marcas de estas empresas en las camisetas de la selección? Yo, sinceramente, creo que nadie. Que en realidad fueron las propias marcas (ávidas de protagonismo) las que se adhirieron a la camiseta sin previo aviso, con nocturnidad y alevosía, porque, ¿cómo es posible que alguien haya dado el visto bueno al pegote de “la Caixa” (delantera de la camiseta) y a la discreta valla publicitaria de Cuatro (espalda)? ¿Es que no cabía forma de integrar esas marcas de una forma más sutil, más acorde al diseño de la camiseta que es al fin y al cabo lo importante?
La reflexión final que me hago por tanto es: ¿Debe adecuarse la publicidad al soporte o el soporte a la publicidad? ¿Los diseñadores gráficos deben ser capaces de adaptar las imágenes a los espacios en los que se van a exhibir o vale cualquier cosa con tal de que la marca se vea bien? Como consuelo final me queda que, al no pasar de cuartos, al menos las camisetas de la selección sólo se verán en un reducido número de países. Cosas del fútbol.

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2 Comentarios
La camiseta de la selección (la de los partidos), al igual que la del resto de selecciones, ni lleva, ni puede llevar publicidad (gracias a Dios).
La que lleva publicidad de cuatro y de la caixa es la camiseta de paseo de los jugadores (y puede que la de entrenamiento) y estoy contigo en que están penosamente integradas, pero sólo las veremos en las ruedas de prensa de nuestros jugadores y en sus imágenes fuera de los partidos (dudo que se vean fuera de nuestro país).
Efectivamente Irlan, la publicidad no aparece en la camiseta que se usa en los partidos, pero sí en la de los entrenamientos, paseos y ruedas de prensa como bien has comentado, eventos todos que sí se televisan para, por ejemplo, hablar del próximo rival de cada selección, por lo que seguro que esas camisetas se ven también en el extranjero.
Sin embargo, como apunte, aunque es cierto que los uniformes de las selecciones nacionales de cualquier deporte no pueden llevar publicidad, ya ha habido casos de ingenio en los que se ha integrado un “anuncio” en el uniforme oficial. Ocurrió en las olimpiadas de Atlanta, donde nuestras gimnastas olímpicas (patrocinadas por Campofrío) llevaron en su uniforme el símbolo de la marca (sin el logo).
Saludos