Archivos de Junio, 2006
Vamo a por el mundiá
Ilusos. Ya sé que pensabais que en una bitácora de diseño gráfico ibais a encontrar un remanso de paz en medio de esta vorágine que está a punto de engullirnos (si es que no nos ha engullido ya) llamada mundial de fútbol. Pero bueno, si os sirve de consuelo, de fútbol, de lo que se dice fútbol, no voy a hablar. En cambio sí me voy a detener en el aspecto gráfico del evento, y es que no hay que ser un tipo muy listo para darse cuenta del potencial escaparatista de un torneo como este.
Con una audiencia mundial de más de mil millones de personas (sólo superada por la audiencia de las olimpiadas, que como sabéis tienen en competición un par de deportes más) es lógico que las empresas de todo el mundo quieran poner su marca en algunos de los incontables espacios publicitarios que se han puesto a la venta. Obviamente, las empresas de carácter global (McDonald’s, CocaCola…) se han apresurado a patrocinar directamente el evento, con contratos tan suculentos y multimillonarios que aseguran que nadie podrá entrar al estadio con, por ejemplo, una camiseta con propaganda de Pepsi (así que a ver cómo vestimos, ¿eh?). Pero para las empresas que no tienen la intención de darse a conocer a nivel mundial existe una fórmula más barata que permite hacer propaganda a nivel local: el patrocinio de las selecciones nacionales. Y aquí quería yo llegar.
Este año la selección española cuenta con dos nuevos flamantes patrocinadores: “la Caixa” y Cuatro. Hasta aquí todo normal, pero… ¿Quién narices ha integrado las marcas de estas empresas en las camisetas de la selección? Yo, sinceramente, creo que nadie. Que en realidad fueron las propias marcas (ávidas de protagonismo) las que se adhirieron a la camiseta sin previo aviso, con nocturnidad y alevosía, porque, ¿cómo es posible que alguien haya dado el visto bueno al pegote de “la Caixa” (delantera de la camiseta) y a la discreta valla publicitaria de Cuatro (espalda)? ¿Es que no cabía forma de integrar esas marcas de una forma más sutil, más acorde al diseño de la camiseta que es al fin y al cabo lo importante?
La reflexión final que me hago por tanto es: ¿Debe adecuarse la publicidad al soporte o el soporte a la publicidad? ¿Los diseñadores gráficos deben ser capaces de adaptar las imágenes a los espacios en los que se van a exhibir o vale cualquier cosa con tal de que la marca se vea bien? Como consuelo final me queda que, al no pasar de cuartos, al menos las camisetas de la selección sólo se verán en un reducido número de países. Cosas del fútbol.
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